Qué es comunicación: “La puerta o la vida”

No hay pregunta que incomode más a un estudiante de comunicación Social que “¿Qué es comunicación?”. En realidad la peor es “¿estudias periodismo?”, pero probablemente esta última sea más fácil de responder.
Cómo explicarle a alguien que no tiene la menor idea qué es comunicación sin parecer un paranoico. Saliendo del mero concepto de “comunicación” y adentrandonos en una mirada crítica de los medios de comunicación es muchísimos más difícil sortear ese problema.
Paranoia, comunicación, bipolaridad, discurso único, son palabras o frases que se cruzan en el basto campo de las ciencias (sociales) de la comunicación, y uno de los problemas más difíciles es explicarle a quienes son ajenos a esas ideas qué es comunicación, para qué sirve. La búsqueda de ejemplos terrenales se hace eterna, hasta que en la televisión se hace cada vez más evidente el comercio por sobre toda pretensión de “servicio” por parte de las empresas que explotan licencias de TV. Vender es lo único válido en ese espacio, y es por eso que obtuvieron su licencia.
La explicación de qué es comunicación se estaba haciendo difícil, hasta que luego de los policiales en un noticiero apareció una publicidad llamativa. “Cierre bien la puerta” decía, con imágenes que se asemejaban a las de una historieta (casualmente, imágenes tipo cuadros, como adaptaron luego desde “Policías en acción” esa serie donde se naturaliza la violencia entre vecinos, familia, y “chorritos”). “O es la puerta o la vida” remataba. La publicidad aparecía siempre después de las noticias más sangrientas en los tiempos violentos que se viven. Y mientras los noticieros vendían puertas con 20 cerrojos, anti barras de hierro para que las familias de clases acomodadas puedas proteger a los suyos, distintas formas de violencia se instalaban como modas en nuestra cotidianeidad.
La calle está muy dura y la miseria creada desde arriba generó un nivel de violencia que supera los actos delictivos. La calle está difícil, pero casi que mi abuela sufrió cada uno de estos ataques. Los sufrió todos desde la mesa de su cocina con un 29 pulgadas delante. No fue exactamente en este orden, pero en algún momento se pusieron de moda los secuestros express, en otro el asalto a ancianos, en otro a taxistas, en otro los arrebatos, en otro los crímenes en countries, en otro las muertes en picadas de autos, en otro y otro. Fuera de la “delincuencia”, otras modas también se imponen desde los programas informativos: últimamente los accidentes en la construcción, y antes fueron los incendios en edificios y fábricas. Todos los días había uno, como una cortina de humo. Llamativamente solo se incendiaban edificios en la Capital Federal y el conurbano, en el resto del país no pasaba nada…
Todo esto sucede y sucedió, pero quienes tienen en sus manos los medios de comunicación se encargan de sensibilizar más uno u otro. Hace mucho que no asaltan violentamente a un anciano con algún cuento… Quizás en estos días lo refloten.

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